l norte de Extremadura entre la Sierra de Gata y el valle castellano de las Batuecas, recostada en el último tramo de la Cordillera Central encontramos la comarca cacereña de Las Hurdes.

El río Alagón, afluente del Tajo, es el lugar de encuentro de una serie de ríos, riachuelos o torrenteras que van a configurar el paisaje y la vida de la comarca. Son los ríos Batuecas, Ladrillar, Hurdano con Malvellido y los Ángeles con el Esperabán. El Batuecas y el Ladillar, marcan la división entre las provincias de Salamanca y Cáceres. Estos riachuelos, más que por su caudal de aguas, interesan porque ellos determinan la configuración del paisaje, su belleza y su población, su diversidad y riqueza, creando en tan sólo mil kilómetros cuadrados un paraíso de España casi inédito en Europa.

us más de ocho mil habitantes se distribuyen entre los municipios de Ladrillar, Caminomorisco, Pinofranqueado, Casares de las Hurdes, Nuñomoral y las treinta y cinco alquerías o pequeños poblados.

Las Hurdes es un territorio que invita al viaje tranquilo, demorado, y al descubrimiento de hermosos parajes naturales y de unas gentes que han conseguido elalaborar una cultura de tradición propia: la arquitectura popular, sus ritos y fiestas, sus creencias, sus tradiciones orales o sus modos de vida.

Adentrémonos en este rincón maravilloso de las Hurdes, donde el paisaje es rico en belleza y pobre en recursos, pero que el hurdano ha cuidado con mimo y del que ha aprovechado cada bancal para sembrar un huerto y cada trozo sin canchos para plantar un olivo.


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